Conóceme un poco más

¡Hola! Soy Javier, Dietista-Nutricionista y emprendedor 🙂

¿Por qué me pongo estas dos etiquetas?

Porque hasta a mi me cuesta definir mi trabajo.

De hecho, mis familiares y amigos siguen preguntándome cómo me gano la vida. 

Así que he pensado que mejor te resumo mi trabajo, y más abajo te cuento por qué hago lo que hago.

Por una parte, me dedico a influir a las personas para que «veggievolucionen» su alimentación y gracias a ello vivan con más energía, vitalidad y mejores digestiones. 

Por otra parte, me dedico a influir a otros emprendedores y dueños de negocios para que piensen fuera de la caja y les asesoro para que consigan mejores resultados con sus proyectos trabajando habilidades transversales como la comunicación, las ventas o un marketing ético, que no es lo mismo que marketing.

¿Y por qué hago lo que hago?

Porque hay un sueño que se me repetía muchas veces.

Un sueño de esos raros, con los que te despiertas sudando y te alegras de abrir los ojos tumbado en la cama tras un gran suspiro de alivio.

Era un sueño que siempre seguía el mismo patrón:

Estaba tranquilamente en casa, a veces en el sofá, otras veces en la cocina, o tumbado en la cama y de repente entraba un desconocido. 

Sin decirme nada, se acercaba a mi con intención de hacerme daño.

Cada vez estaba más cerca y yo estaba totalmente paralizado sin saber cómo reaccionar, hasta que era demasiado tarde.

Porque ya me había agarrado con una mano mientras empuñaba un cuchillo con la otra.

Lo peor de la situación no era que hubiera un desconocido frente a mi con un cuchillo y ganas de acabar conmigo.

Lo peor era la sensación de impotencia que sentía al darme cuenta de que intentaba pedir auxilio pero no podía articular palabras. 

Tampoco podía huir corriendo ya que me tenía acorralado.

Y mucho menos golpearle, ya que mis brazos pesaban tanto que me resultaba imposible darle un puñetazo.

Por suerte ese sueño terminaba conmigo despertándome agitado, asustado pero a la vez tranquilo porque todo se había quedado en una pesadilla.

A estas alturas a lo mejor te estás preguntando a qué viene esta pesadilla recurrente que tenía (y a veces sigo teniendo) y qué relación tiene con mi trabajo.

Te lo explico...

Un día, en la asignatura «Gestión de calidad alimentaria» de 4o de carrera, fuimos a visitar un matadero de cerdos. 

Ese día, viendo a miles de cerdos agonizar, chillar, intentar huir, golpearse y finalmente morir, me di cuenta que mi sueño era real.

Muy real. 

Porque ese es el día a día de miles de millones de animales (sí, has leído bien, miles de millones de animales).

Animales que nacen en cautiverio, son separados de su madre, son engordados en unas condiciones insufribles y, con sólo unos meses de edad, son acorralados y asesinados sin poder siquiera pedir auxilio.

Hace años que decidí dejar de ser partícipe de eso. Pero no fue fácil.

Se me plantearon muchas dudas, desafíos, críticas y prejuicios sobre mi decisión. 

Me sentí perdido e incluso me plantee si estaba haciendo lo correcto, cuando por dentro lo tenía claro.

Y con el paso de los años he podido ver, tanto en la consulta como en mis formaciones y programas, que esos miedos e inseguridades son idénticos en casi todo el mundo que pasa por este proceso.

Desde que te planteas comer menos carne hasta que decides dar el salto a una dieta 100% vegana (o no, no todo el mundo lo hace ni tiene que hacerlo). 

Hay una serie de dudas y preocupaciones que van apareciendo por el camino, y lo sé porque las he vivido.

Parte de esas respuestas están en mis formaciones de pago, pero otra parte (muy grande) de conocimiento, la comparto a mi lista de correo, y esa es gratis.

Es tan gratis que además, por suscribirte, recibes de regalo un ebook con los errores más comunes que debes evitar al seguir una dieta vegetariana y que a mí me habrían ahorrado unos cuantos quebraderos de cabeza en su día.

Después recibirás mails míos a menudo dónde te comparto información, historias, anécdotas y, todo sea dicho, te hablo de mis servicios y programas, pero eso está siempre al final.

Si has llegado hasta aquí es porque te gusta lo que escribo, así que para seguir leyéndome, puedes dejar aquí tu email y yo me encargo del resto.

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